miércoles, 26 de octubre de 2016

Última hornada: boles de cerámica para el té.

Soy una consumidora del té tanto como por su sabor en su gran variedad como por el ritual personal que implica, al menos en parte, de tranquilidad, introspección personal, experiencia de uno mismo y de la interacción con el grupo social con que fraternizamos.

El hecho de que en muchos aspectos amo la cultura japonesa, en concreto su forma de convertir el momento del té en algo místico, y de que encuentro gran satisfacción en la producción de productos cerámicos ha desembocado en la afición por la realización de tazas y boles para este uso cotidiano que permiten disfrutar cada uno de estos pequeños momentos de la belleza de la cerámica manual.

Confluyen de esta forma tres aspectos, el disfrute del tiempo y la conciencia del mismo, en compañía o en soledad, el sabor ancestral de las tisanas de té, que personalizan cada situación, y la apreciación táctil y visual de la superficie cerámica.

Deseo que os gusten.






















martes, 11 de octubre de 2016

Comunicación.

Cuanto más comunicada estoy más soledad experimento.
La paradoja del siglo.

jueves, 16 de junio de 2016

Indagación

Eres uno más.
Eres ese que nunca existió
y, sin embargo, te reconozco.
Eres más yo de lo que nunca fui.
Te hablé de mí y ahora
me veo en tus imágenes.
Busco mi adn en ellas
y sólo yo misma veo
su génesis.

Te conté de dónde vengo
y cuál era mi destino
ahora un espejo me devuelve
el mapa de mi ruta.


sábado, 4 de junio de 2016

Principios y otras cuentas.

Incurable.

Quien sobrevuela mi sombra,
me encuentra a mí.
No esquivo los golpes
ni busco afrentas.
No deseo parabienes
ni que nadie me ponga altares.


Cargo mi dolor con esfuerzo,
disfruto, a pesar de ello,
el placer de ver tu semblante,
de las mañanas de mis días,
de las flores de mi jardín.


Me veo en el espejo
pero me creo en otra.
Yo ya no soy yo,
el pasado en el presente
no es real pero me engaño.

Tú, lacerado por tus propios
colmillos afilados.
Yo, ajada en la imagen
especular que hay delante de mí.
Este es el balance de hoy.

El cierre lo llevo conmigo,
pegado, adquirido sin pagar
un precio, agarrado a mis ojos.
Caminos sedientos, largos
senderos de soledad abisal.

Incurable. 



Fotografía extraída de Internet. 
http://www.culturamas.es/…/2013/08/Sombra-alargada-a2855044…

martes, 3 de mayo de 2016

Mujer.

Dejaste ver un poco de tu muslo, un poco más arriba aún, él estaba lejos pero no te miró.

Sin entender lo que estaba pasando quisiste morir de deseo por un desconocido, por primera vez, te sentías invisible. 

Tu cuerpo, todas sus células,  se abrían como una flor que espera radiante el polen que consumara su existencia.

Inconsciente de esta fruición animal él desapareció delante de ti, con una indolencia hiriente se levantó y salió del local.

Humedeciste los labios intentando corregir lo que no era sed si no deseo y ausencia. La lengua se deslizaba con suavidad por el contorno de tu labio superior, obligatoriamente,  con lentitud, disfrutando instintivamente  el sabor a piruleta del glossy labial.

Tu pensamiento único era involuntario. Una palpitación íntima te sacudió. Tu mano acudió al socorro de ese lugar que tanta atención reclama a veces  y ejerciste una ligera presión sin pensarlo siquiera. 

Aún así lo seguiste con la mirada.... lo buscaste desde la silla húmeda... con la sensación de que estaría aún cerca, por fin lo descubriste ya fuera del local. Te abriste camino entre la gente de las mesas hacia él como atraída por un extraño efecto magnético. Tropezaste en el perfil de la puerta. Y caiste como lanzada por una voluntad ajena como si algo te hubiera empujado a sus brazos, a su torso y a su cuerpo endurecido por su extraordinaria virilidad. Sentiste esa mezcla de ridículo manifiesto por un lado y el placer de estrechar ese cuerpo como quien se aferra a una única rama para no caer al vacío. Y quedaste rodillas sujetándote con fuerza a sus piernas.

Sorprendentemente él te recogió de entre sus cuádriceps, rechazando su ayuda te levantaste,  te recompusiste la falda... te colocaste bien el zapato y, con el bolso en la mano, despeinada y cojeando levemente, con una media sonrisa en la boca te alejaste sin mirar atrás.

Insomnio

En la intransigencia del reloj.

Con nudos en las tripas
me contemplo por dentro,
tengo miedo de lo que soy
pero también de mi mañana.

Regreso al abismo
que me roba las madrugadas
no duermo ni vivo,
por las sábanas me dejo querer.

Me vuelco en el colchón
buscando el abrigo de una arruga
amiga y giro los minutos
de hora en hora.

Cierro los ojos y me arrullo.
La huella de mi cuerpo insomne
queda allí, en la memoria
viscoelástica y perecedera.




lunes, 25 de abril de 2016

Nada

Hoy es un día triste.
La noche y el viento han hecho un pacto
y la melancolía se ha colado en mí.
Me encuentro en este nocturno de graves.
Cuerdas raspadas con mi íntima soledad.
Y me duelo, los huesos quieren huir de mí
y un sabor a nada me ronda.
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