jueves, 12 de marzo de 2015

El caso del imprevisto.

“Sí señor policía, yo iba en el bus de las dos, tan atestado como siempre,  no teníamos posibilidad de movimiento. De pronto, se produjo un fuerte frenazo. Yo estaba sujeto a la barra, pero mi vecino me pisó con tanta fuerza que el pie dejé de sentirlo. Como consecuencia de ello empujé al hombre que tenía delante y se precipitó hacia la ventanilla. Su dentadura salió despedida hacia la calle. El hombre lleno de furia no podía hablar pero intentaba morder…
En la calle un perro tenía unos dientes nuevos que le daban una expresión más humana. Yo lo vi.”

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