sábado, 26 de noviembre de 2011

Lagartos.

Quizás hoy sea uno de esos días en que uno se encuentra tan extraño dentro del propio cuerpo que lo que nos toca vivir nos parece ajeno y obtuso. Nuestra actitud ante los hechos, a veces, no parece consecuencia de la voluntad. Más bien de otra que nos maneja que nos vapulea, estruja, voltea... Hay veces en que no se tiene la sensación de poder elegir lo que uno persigue o busca..., si no más bien, de que intentamos achicar agua y cerrar las  brechas que aparecen a cada momento y por sorpresa... Hoy parece ser otro de esos días en que el ánimo sólo te permite sobrevivir, seguir cada segundo, a avatares sin tregua ni aviso previo.

Quizás sea hoy uno de esos días en que vemos las cosas que suceden a nuestro alrededor grises y sin tonalidad, como cuando en el procesador de nuestro pc no están habilitadas las opciones. No se permite el acceso, ¿existe otra voluntad o quizás se trata de una causa desconocida, incomprensible para uno, por la que las cosas son de esta o aquella forma?

Quizás sea otro día en que las cosas son como son, y tú, uno mismo, eres una más en el conjunto. Un elemento más. No percibes tu influencia en este cosmos, como tampoco nada ni nadie puede apreciar la suya, acaso alguien pueda intuirla, sospecharla, a lo sumo sentirla subjetivamente.

Quizás tan sólo estamos de la manera más indolora posible, todos, como lagartos al sol.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Los otros.

Cierto es que son tantas las veces que siento admiración por muchos de los que me rodean y esta es infinita, que me hacen verme pequeña y pobre. Pero es cierto también que entonces aprecio que todos somos iguales en importancia en el equilibrio universal... Para mí, lo esencial es la reverencia a la naturaleza y a aquel conocimiento que deviene de su entendimiento, aquellas personas que se aproximan desde su humildad a este equilibrio interior que permite la comprensión de la naturaleza y los fenómenos del universo, y que precisamente, reconocen su exiguo conocimiento, pues para ellos ésta es su única certeza. Porque por éste, por el conocimiento, podemos llegar a comprender cuán ignorantes somos, esas son las que me parecen más sabias y las auténticas merecedoras de mi reverencia. Los demás, famosos o ignotos, ricos o no, hábiles con el verbo o la mano o no, ..., y yo somos como gotas de agua en el centro del big bang.

martes, 8 de noviembre de 2011

El juego del ciego.

El camino de los días nos hace sentir a veces como un ciego. Intentando defendernos de los tropiezos y golpes, cuya experiencia nos trajo en el pasado errores y sufrimientos, medimos lo nuevo que nos acontece de lo cual percibimos una pequeña porción, con aquella misma vara empírica. Y, ah, de cuando en cuando, las más insospechadas,  caemos otra vez en un gran error, y es que no vemos que la misma medida no sirve para todas las ocasiones.

El juego de la vida es así de impredecible.


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