jueves, 23 de octubre de 2014

TAKASHI HIRAIDE "El gato que venía del cielo"


No suelo comentar aquí mis lecturas, pero esta creo que lo merece.


Poética y entrañable, esta novela, tan intimista, nos describe la vida de una joven pareja y su relación con un gato que habitó sus corazones, un huésped, un invitado. Poéticos fragmentos de emoción en los detalles en los que sólo puede reparar un alma especialmente sensible o acaso un niño, han hecho de su lectura un secreto placer para mí.



Suele gustarme la novela japonesa. Pero este pequeño relato me ha llegado de forma especial. No es por la figura del gato si no por la expresión de amor a la sencillez de lo auténtico, por mostrar la felicidad tan importante que proporcionan las cosas pequeñas, por la contemplación de lo que es en realidad nuestro entorno cotidiano y sutil. La contemplación del tiempo que pasa y la huella tan grande que a veces dejan las vidas y las cosas con las que hemos compartido la nuestra. 

El respeto inunda la vida en "el gato que venía del cielo", hasta en lo mínimo, y la consideración de un árbol, un gato o una libélula como un alma al que observar en silencio y con la debida distancia. Ese silencio es la magia que envuelve a esta historia. 


domingo, 10 de agosto de 2014

El mar.

Sumergida en su calidez de ayer
dejándome mecer tiernamente
por las olas, leve sentía el sol
y una caricia de brisa.
Era escuchar la melodía del dulce amor
de mi madre naturaleza.

Paraíso,  deleite y gratitud.

Fotografía tomada en la Cala de Las Mulas
Cartagena.  España. 

9, agosto de 2014.

miércoles, 18 de junio de 2014

Sin cadenas

Mi amiga Katy Parra Carrillo
Planteó un trabajo abierto en Facebook.
Consistía en un poema que debía
 referirse a una fotografía que ella 
aportaba.  Un máximo de veinte 
versos y un primer verso que solo incluyera 
vocales aes. Un lema: sin cadenas.


Blanca balada amada.

Hoy siento las alas del destino
batir con fuerza
y viene, de nuevo hacia mí.
A la sazón la mies madura
espera la cosecha.

Otro solsticio se aproxima
y vuelvo, como siempre,
a buscar la melodía
de tu víscera
en mi soledad.

Hoy siento el hambre y la flaqueza,
veo la albura y el germen.
Recojo el guante y sigo.

Adelante,
te escucho.









domingo, 18 de mayo de 2014

Clandestinidad


En la sombra también hay vida. Y allí estaba yo, clandestino, entre otros miles de supervivientes. Pero, ¿quién encendió la luz?

domingo, 4 de mayo de 2014

Recuerdo y presente de una semilla.

Una semilla
en el recuerdo
gira sin cesar
y es la única en él,
pequeño planeta
en su órbita,
y se comprime,
se desdibuja...
ya no lo pienso.

              Cae
rompe su caja,
indefensa está,
germina o muere,
una semilla.

Sígueme en:

Síguenos en Facebook Síguenos en Instagram
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Buscar este blog el tragaluz azul